No es nada nuevo, que por sensaciones las tornas han cambiado entre Tottenham y Arsenal. El ‘North London Derby’ no solamente se ha igualado, sino que los de Pochettino tienen cierto aura superior al equipo de Wenger en la actualidad. No obstante en estos enfrentamientos a veces las fuerzas se igualan, y ya lo demostró el Arsenal en el partido de ida (haciendo uno de los mejores, sino el mejor, partido de la temporada). Una temporada que por juego y capacidad está siendo mejor para los spurs que para los gunners. Y es que en un enfrentamiento más entre ellos, el Tottenham se plantaba en Wembley con 7 partidos en Premier League seguidos sin haber perdido como local, y el Arsenal por su parte habiendo perdido sus dos últimos enfrentamientos frente a Bournemouth y Swansea como visitante.

“El Tottenham llegaba al ‘North London Derby’ sin perder en Wembley en los últimos 7 partidos Premier League, y por su parte el Arsenal llegaba habiendo perdido sus dos últimos como visitante”

Durante los primeros 45 minutos el partido fue prácticamente de tanteo, con cierto respeto entre ambos equipos. El Arsenal salió al campo tratando de ofrecer poco defensivamente al Tottenham, y es por ello que primaron el posicionamiento defensivo al desorden que suele ser habitual en el equipo. Para ello, prácticamente ofrecieron la pelota a su rival, y aunque los primeros minutos del encuentro fueron con ritmo, este fue decayendo según fue cayendo la primera parte. Aún así, y sin un dominio o control abrumador de ningún equipo, el Tottenham mantenía la pelota para tratar de sufrir menos. Y entre recuperación y recuperación el Arsenal trataba de imprimir sobre todo rapidez a sus ataques para plantarse arriba. Pese a ello, prácticamente no hubo ocasiones durante el primer tiempo, donde se seguía un patrón en el cual el Tottenham tenía la pelota, trataba de buscar jugadas cerca del área rival del Arsenal sin mucho éxito, los de Wenger recuperaban el balón y trataban de mezclar posesiones verticalizando y otras manteniendo algo más la pelota.

“Durante el primer tiempo no hubo un equipo que se impusiera con claridad. El Tottenham tenía la pelota y el Arsenal trataba de mantener el orden para correr una vez la recuperaran”

El partido se fue con 0-0 al descanso y unas sensaciones de que ambos conjuntos podían dar más de sí. Y de esa forma, tras el inicio del segundo periodo los de Pochettino salieron al césped de Wembley sabiendo que por temporada, son un equipo que aspira a plantarse en el TOP4 de la Premier League. Y gracias a ello salieron con la convicción de que ahora mismo son un mejor equipo, de que se sienten mejores y saben que tienen las armas para poder hacer daño a su rival más cercano históricamente. Y de esta manera despertaron un partido que estaba descansando. Harry Kane que ya había tenido alguna buena intervención en el primer tiempo trato de deshacerse de la atención de los defensas del Arsenal. Y sobre todo el ataque por los costados hizo que el Tottenham comenzara a marcar el camino para superar a su rival. Es así como en el minuto 49 un centro desde la izquierda de Ben Davies hacía que Harry Kane se elevara con mucha claridad y rematara con total rotundidad dentro de la portería de Petr Cech. A partir de ahí el partido fue para el Tottenham, que como conjunto consiguió hacer un segundo tiempo mucho mejor que el equipo vecino.

“Durante el segundo tiempo el Tottenham salió con la convicción del equipo que se sabe superior, que sabe que puede ganar el partido, con la confianza de que ya no son el vecino débil de Londres”

Ganando los costados, el Arsenal cada vez se vio más roto en defensa. Y aunque de vez en cuando trataban de salir al ataque, apenas tenían posibilidad debido al buen posicionamiento del Tottenham, algo que se veía reflejado también en las coberturas. El transcurso de los minutos no fue más que el ir afianzando la confianza del Tottenham como equipo y la inseguridad del Arsenal como conjunto. Los de Pochettino tuvieron ocasiones para hacer más de un gol, con un Son que prácticamente partiendo desde la izquierda volvía loco a su par, los dos laterales incorporándose bien para centrar y que sus atacantes se impusieran en el juego aéreo dentro del área rival. El Arsenal fue un espectador más dentro del partido, ya que ni tan siquiera los ataques acababan llevando un buen camino. Prácticamente el encuentro acabó 1-0 pero podría haber sido una goleada del Tottenham reflejada en unos segundos 45 minutos de muchísima superioridad, pese a una ocasión final de Lacazette para empatar el partido en el descuento. De esta forma el equipo de Pochettino, subiendo su racha a 8 partidos consecutivos sin perder en Wembley, y el Arsenal sumando su tercera derrota consecutiva lejos de casa, demostraron que las cosas han cambiado en Londres.