Era el 8 de julio de 2016, y los tabloides italianos no tuvieron piedad con la que se convirtió en una de las noticias más impactantes del verano en la Serie A: Marcelo Bielsa renunciaba como entrenador de la Lazio a solamente días de haber asumido el cargo, en lo que representaba una clara muestra del momento tan complicado que atravesaba el cuadro capitalino, que había terminado 8vo en la clasificación durante la 2015-2016, números que le costaron el puesto a Stefano Pioli antes del final de temporada.

El presidente Claudio Lotito estaba en la mira. Los argumentos del estratega argentino eran claros, y en tan solo dos días Bielsa se dio cuenta que la directiva no tenía el capital ni los medios suficientes para reforzar el equipo como se le había prometido. Entonces Lotito, Tare y compañía tuvieron que elegir a un entrenador que pudiera con el proyecto, que supiera que el equipo no estaba para desembolsar una gran cantidad de dinero y, lo más importante, que fuera un hombre de casa. El elegido no fue otro que Simone Inzaghi, quien había tomado el cargo de manera interina tras la salida de Pioli.

“En tan solo dos días Bielsa se dio cuenta que la directiva no tenía el capital ni los medios suficientes para reforzar el equipo como se le había prometido”

Y es que si existen pocas personas que conozcan a la Lazio y su entorno a la perfección, Simone es uno de ellos, por mucho. Como jugador, el delantero militó en el equipo entre 1999 y 2010 (salvo un par de cesiones al Atalanta y la Sampdoria), y tras su retiro se encargó de inmediato de las inferiores, en donde fue ascendiendo hasta el equipo Primavera. Simone lo tenía todo menos experiencia real y gracias a eso, resultaba una apuesta más que arriesgada para un equipo cuyo objetivo debe ser pelear por puestos europeos.

Así es como partió la era Inzaghi en la Lazio, en donde el tiempo y la razón han estado del lado de Lotito y compañía, pues a menos de dos años de asumir el cargo, los biancocelesti se han convertido no solo en uno de los pocos que han logrado arrebatar algún título a la Juventus en los últimos tiempos, sino que se ha transformado en un referente de juego vistoso y ordenado, además de tener un modelo futbolístico sustentable y que ha dado mejores resultados que, por ejemplo, las escuadras de Milán, quienes tienen mayor capital a disposición.

“Felipe Anderson en el equipo de Luis Alberto”

Pero vamos por puntos ¿cómo es que en tan solo año y medio la Lazio pasó de ser un fantasma, un equipo con más bajos que altos y un hazmerreír en toda Europa, a convertirse en un conjunto sólido, con un estilo de juego propio y con un nivel de juego constante más allá de los pocos fichajes y las salidas de jugadores importantes?

El mercado

Este renglón es vital, pues a la llegada de Inzaghi el discurso fue el mismo, la Lazio no invertiría demasiado dinero en reforzar el plantel. Fue así que llegaron jugadores como Jordan Lukaku (4mde), Wallace (8mde), Moritz Leitner (1.5 mde), Bastos (5mde), Luis Alberto (4mde), y por supuesto Ciro Immobile. El canterano de la Juventus no fichó como la gran estrella, recordando su paso gris por BVB, Sevilla e incluso en su retorno al Torino, sino como un delantero ante una oportunidad de redención.

A los fichajes hay que agregar las salidas de hombres importantes como Miroslav Klose, Abdoulay Konko o Stefano Mauri, quienes terminaron contrato, así como Alessandro Matri, Ogeny Onazi y la más sentida, la de Antonio Candreva al Inter.

Para esta temporada el discurso fue similar y Lotito no abrió demasiado la cartera para reforzar su plantel, incluso con las salidas de hombres importantes como Lucas Bigllia o Keita Baldé. El viejo lobo de mar y su directiva se enfocaron en un sustituto para el argentino, y el elegido fue el brasileño Lucas Leiva, por quien apenas pagaron más de 5 millones, y aprovecharon oportunidades puntuales para sumar a Adam Marusic, Davide Di Gennaro, el ecuatoriano Felipe Caicedo, así como la cesión del veterano portugués Nani.

Implementar un estilo

Inzaghi ya tenía definido el grupo de jugadores con el que trabajaría para la temporada 2016-2017, pero a diferencia de los meses anteriores, en donde asumió como interino, ahora tendría la posibilidad de comenzar un proyecto propio, sin interrupciones y con la confianza de la directiva.

Fue así como el estratega fue imponiendo su estilo en el equipo, mediante la implementación de dos parados tácticos que, dependiendo la situación del partido y el rival, darían a la Lazio una gran estabilidad tanto en Serie A como Coppa Italia, y demostraron que si bien el equipo no había hecho fichajes de gran renombre, contaba con jugadores importantes para volver a primeros planos.

La más usada fue el 4-3-3. Inzaghi sabía que tenía jugadores veloces y de buen trato de balón a disposición, por eso buscó un parado que le permitiera atacar con verticalidad, aprovechando la movilidad de sus interiores (especialmente Felipe Anderson) para potenciar el juego de Immobile, pero al mismo tiempo manteniendo un medio campo ordenado, con Lucas Biglia como el motor en la medular, y una defensa sólida comandada por Stefan De Vrij, quien se ha convertido en uno de los mejores zagueros no solo del Calcio, sino de toda Europa. Para esta temporada, como se ha comentado antes la salida de Biglia fue suplida con la llegada de Lucas Leiva y su rol pasó a ser prácticamente el mismo.

La otra formación es el 3-5-2, cuyo objetivo es poblar el medio campo, entorpecer la salida del rival y dar variantes a la ofensiva, ya sea con trazos verticales desde el centro o mediante velocidad en los costados. En esta formación se busca potenciar la colocación de los tres centrales, así como su capacidad para salir jugando tanto en balones por tierra como aéreos, dando una especial mención en este renglón a Stefan De Vrij, quien se ha convertido en una de las grandes figuras del equipo.

Constancia de Inzaghi y su equipo

La que parecía una apuesta arriesgada hace poco menos de dos años ahora se ha convertido en una realidad en la que un club pasó de ser un fantasma y un huracán de incertidumbres, a convertirse en la tercera potencia del futbol italiano en la actualidad, solamente superada por los proyectos de Napoli y Juventus.

Y es que la Lazio jueg bien, la temporada pasada terminó quinta en la clasificación y fue capaz de arrebatar puntos a Napoli, Roma y Atalanta, equipos que terminaron la campaña por encima de ellos. En cuanto a Coppa Italia se refiere, los biancocelesti eliminaron a clubes como Inter y Roma, para apenas sucumbir en la final contra la Juventus, en un partido donde no lograron revertir el gol tempranero de Dani Alves.

Este año los números no han hecho mas que mejorar. El conjunto capitalino marcha tercero, y si bien está lejos de Napoli y Juventus, quienes pelean por el Scudetto, parece complicado que alguien logre arrebatarles un puesto de Champions League, en una temporada donde desde la jornada 6 se han instalado entre los cinco primeros lugares. La Lazio se ha convertido en la segunda mejor ofensiva del futbol italiano con 58 tantos, solamente uno menos que la Juventus, y tiene en Ciro Immobile a uno de los mejores anotadores del viejo continente.

Esto precedido por una sorprendente actuación en la Supercoppa Italiana, un encuentro que resultó tanto espectacular como dramático, en donde la Lazio se vio en ventaja de dos goles hasta el minuto 85, pero la Vecchia Signora supo empatar con tantos sobre el final. Todo parecía que el alargue o los penales serían quienes decidirían al campeón, pero un gol de Murguía en el último suspiro del partido le dio a Inzaghi un título más que merecido.

En el rubro de Coppa Italia, el equipo está en semifinales y el 28 de febrero deberá jugar el partido de vuelta en casa, ante el Milan, con un marcador global sin goles. Y finalmente en Europa, el equipo ganó cómodamente sus primeros cuatro partidos por la fase de grupos, mismos que le permitieron asegurar el liderato del sector y ahora se medirá al Steaua Bucarest en los 16vos de final.

En verano de 2016, Claudio Lotito decidió que Simone Inzaghi era el indicado para tomar las riendas de la Lazio ante la renuncia de Marcelo Bielsa. El joven estratega ha demostrado en muy poco tiempo, que está hecho de madera de competencia, que es capaz de sacar lo mejor de cada jugador, que a pesar de no tener un plantel tan amplio, puede rendir en 3 torneos por temporada y sobre todo, que la motivación y el orden táctico no tienen que estar peleados para que un equipo logre revertir una situación adversa, y pueda convertirse en uno de los principales orquestadores de una Serie A en busca de redención.

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