Sin llegar a los extremos de su hazaña en Inglaterra, dónde hizo campeón de la Premier League al Leicester City, Claudio Ranieri está volviendo a obrar un milagro. Esta vez tiene lugar en Francia, donde aterrizó este verano para hacerse cargo del Nantes FC. Y con un equipo que parecía destinado a bagar por la zona media de la Ligue 1, está compitiendo por terminar el curso en las plazas que dan acceso a competiciones europeas. Todo ello con un estilo de juego muy determinado, donde prima el trabajo defensivo -se encuentran entre las tres mejores defensas de la competición- alternando fases de repliegue con otras de presión alta. Con un juego ofensivo muy vertical, aunque también dispone de mimbres para asociarse en campo contrario. Y todo ello sustentándose en una serie de pilares, de jugadores que están destacando por encima de la media en lo que va de curso, que ahora analizaremos.

Diego Carlos (15/03/1993)

Dentro de uno de los mejores entramados defensivos de toda la Ligue 1, destaca por encima del resto la figura de Diego Carlos. El joven central brasileño se está destapando como un zaguero muy completo. Posee un físico potente que combina sus 187cm de altura con una potente zancada, lo que le convierte en un jugador muy fiable a la hora de batirse en el cuerpo a cuerpo con los atacantes rivales. Seguro por alto, atento en la marca, inteligente en la anticipación, rápido al cruce y portentoso en la carrera hacia atrás. El ex del Estoril aúna varias de las características más importantes en un central, y todo sin llamar demasiado la atención. Además, destaca por su buena salida de balón. En esa fase del juego aporta mucha claridad, siendo capaz de superar líneas rivales mediante un pase vertical de corta o media distancia, siendo quizá algo más impreciso en los envíos en largo, todo ello con aparente facilidad y sin incurrir en errores de bulto. En la otra área aporta también su capacidad de remate, de nuevo su altura toma importancia, y su buen golpeo a balón parado, siendo muy habitual verle a él ejecutar los libres directos cercanos a la frontal. Sin duda, Diego Carlos es uno de los mejores zagueros del fútbol francés fuera de los considerados grandes equipos.

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Léo Dubois (14/09/1994)

Tiene 23 años, esta es su cuarta temporada como integrante del primer plantel del Nantes FC, y ya es capitán. Y no es nada descabellado, ya que Dubois juega con la seguridad de un veterano. Lateral derecho de formación, ha jugado también esta temporada por delante del lateral y por ambos costados. Sin un físico importante, mide 178 centímetros y no es especialmente rápido, destaca principalmente por su inteligencia y buen trato de balón. Siempre bien posicionado, es un lateral muy seguro en tareas defensivas. Muy intenso, atento y difícil de superar en el uno contra uno; su única carencia realmente importante es la que supone su escasa altura, algo que le dificulta mucho defender envíos al segundo palo procedentes de la banda contraria o saques en largo hacia su posición. En ataque su buen trato de balón le permite ser un elemento importante en la salida, siendo un lateral con capacidad para centrar su posición y asociarse en espacios reducidos; pero también es un lateral profundo que selecciona bien sus subidas -al jugar Ranieri con un lateral izquierdo más fijo como Djidji cuenta con más libertad-. En el último tercio de campo destaca por ser un buen centrador, posee un golpeo muy preciso, algo que no se limita a las acciones en juego sino que también se traslada a las de balón parado, siendo el encargado de sacar todos los saques de esquina del equipo así como también de alguna falta lateral. Dubois es un lateral muy completo, de plenas garantías y que a sus 23 años tiene un prometedor futuro por delante. Sin duda, una de mis debilidades personales dentro del conjunto de Ranieri.

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Valentin Rongier (07/12/1994)

A simple vista puede parecer que el estilo implantado por Claudio Ranieri no es el que más favorece a su fútbol, y probablemente sea cierto, pero eso no está privando a Valentin Rongier de destaparse en esta edición de la Ligue 1 como un auténtico jugadorazo. La perla de la cantera del Nantes es un centrocampista de corte asociativo, de los que les gusta que la pelota pase por ellos cuanto más mejor. Sabe posicionarse de tal manera que siempre suponga una línea de pase, ya sea esta de seguridad o para superar una línea de presión. Cuando la pelota le llega, generalmente lo hace en peores condiciones de como le va a llegar al siguiente destinatario, ya que Rongier es capaz de seleccionar la mejor opción a fin de dar continuidad a la posesión y avanzar, y además de hacerlo en pocos toques. Sus envíos son por lo general muy precisos, ya sea en corta o larga distancia, y en horizontal o en vertical. Rara vez incurre en el error. Además goza también de cierto dinamismo, sin ser tampoco un jugador portentoso en carrera, que le permite superar lineas mediante la conducción si es necesario.

Habiendo jugado con Ranieri tanto como integrante del doble pivote en su clásico 4-4-2 como de segundo punta, he de decir que en mi opinión su posición ideal es la primera. Aunque como segundo punta se puede aprovechar su visión y precisión para que filtre ese último pase, actuando por detrás su incidencia en el juego es mucho mayor. Participa más, ayuda en salida, llega a tres cuartos de campo. En definitiva, su influencia en la circulación de balón es mayor -algo siempre beneficioso- y con su recorrido puede llegar también a esas zonas donde es peligroso por su capacidad para filtrar el último pase.

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Emiliano Sala (31/10/1990)

Lo primero que hay que decir de Emiliano Sala es que no es un jugador exquisito técnicamente hablando, todo lo contrario. El argentino es un jugador de trabajo, de los que pelea cada acción y supone un desgaste constante para la defensa rival. Ni siquiera es un gran goleador, ya que en sus cuatro temporadas en Ligue 1 solo ha pasado en una ocasión de la decena de goles, en la 2016/17. Eso sí, en este curso acumula ya ocho tantos y va camino de superar su mejor registro goleador (12) en la máxima división del fútbol galo. Por lo que destaca principalmente Sala es por su poderío aéreo y su buen juego de espaldas a portería. Sus 187 centímetros le permiten ganar una gran cantidad de balones por alto, los cuales luego protege con un físico corpulento y deja de cara sin complicaciones. Porque Sala no se complica, se limita a hacer lo que sabe resultando así mucho más útil. Y de esto el Nantes se beneficia mucho, ya que el tener al argentino sobre el césped representa siempre la posibilidad de salir mediante un balón en largo y así saltarse de golpe cualquier posible presión de su oponente. No por su físico grande es un jugador tosco e inmóvil, todo lo contrario. Al ex del Girondins de Bordeaux también le gusta atacar la espalda de los zagueros, ya sea la de los centrales o la de los laterales, porque también es frecuente verle dejarse caer por los costados a fin de dar profundidad a su equipo, aguantar la posesión y luego ceder para que jugadores como el bueno de Rongier desplieguen su talento. Sin duda Emiliano viene como anillo al dedo para el juego de Ranieri, y por eso no es casualidad que esté completando una de las mejores temporadas de su carrera.

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