Cuando atravesaba su peor momento en los últimos años, el Bayern no ha dudado: la intención fue recuperar lo último que le había funcionado y era posible en el mercado (claramente quitar a Pep Guardiola de Manchester no era una opción), ofreciendo por cuarta vez su puesto de director técnico al veterano Jupp Heynckes, que en esta ocasión llegó al gigante de Múnich con el objetivo de salvar la temporada. El entrenador de 72 años ya encaminó otra conquista más en la Bundesliga mientras ha buscado rescatar las bases que habían propiciado el triplete logrado en la temporada 2012-13. El tema es que, pensando en competir contra la élite mundial, el Bayern ya no es lo mismo que fue en aquél momento. Básicamente porque cuatros años se han pasado desde entonces.

“La primera premisa de Heynckes en su regreso a Múnich ha sido recuperar las bases del equipo de la 2012-13”

En este período, el conjunto alemán no ha sido capaz de reclutar ninguno de los mejores jugadores del mundo al mismo tiempo en que sus grandes referencias ya no están para rendir al mismo nivel. Está claro que nombres como Arjen Robben, Thomas Müller, Franck Ribéry o incluso Robert Lewandowski, que llegó justamente después de la marcha de Heynckes, siguen teniendo su peso en el panorama europeo, pero no como antes. Mientras el holandés, el francés y el polaco perdieron efervescencia física, Müller ha tenido un bajón importante en su trayectoria que pintaba para absoluta leyenda del fútbol alemán. Todo esto sin considerar que Philipp Lahm ya está retirado, Bastian Schweinsteiger anda en la Major League Soccer y el español Javi Martínez, entre las lesiones y el transcurrir del tiempo que cambiaron su físico, no es el mismo.

“Ribéry y especialmente Robben siguen siendo claves para el plan de Jupp aunque el tiempo no perdone a los dos”

Dentro de este escenario, Heynckes está utilizando la plenitud de los laterales Joshua Kimmich y David Alaba (22 y 25 años, respectivamente) además de lo que deben ser los últimos esfuerzos de Robben y Ribéry en el primer nivel mundial para recuperar el ritmo alto siempre acelerando por los costados que caracterizó su equipo campeón de todo en 2013. En esto, Jupp ha sumado dos nombres que deben ser absolutamente claves en el futuro a corto y medio plazo del Bayern: Kingsley Coman y James Rodríguez. Mientras el joven extremo francés representa justamente la efervescencia física perdida en otras piezas, el mediapunta colombiano debe representar la clave para que el conjunto de Múnich pueda competir contra los mejores en la actual edición de la Liga de Campeones, cosa que ya se sabía desde la llegada del Cafetero a Alemania.

“La explosión definitiva de Coman también será decisiva para que el Bayern pueda pelear por la Liga de Campeones”

Después de entrar definitivamente en la élite del balompié en el Mundial de Brasil en 2014 y haber completado la temporada de su vida en el año siguiente en España, el sudamericano abandonó el Real Madrid tras cumplir 26 primaveras con la intención de recuperar su mejor nivel individual. En el Bayern, aunque todavía le cueste encontrar la frescura física demostrada hace algún tiempo, James está interviniendo más que nunca en los partidos, sumando una cifra superior de 10 pases de media en comparación con su mejor campaña (59.3 en la actual temporada contra 49.3 en la 2014-15, números en las ligas naciones que mejor retratan el día a día). El tema es que Rodríguez nunca fue ni está siendo un director de juego, también considerando que el actual 4-3-3 de Heynckes no ofrece demasiado peso asociativo a sus interiores.

“Aunque esté participando más que nunca, James está claramente enfocado a crear peligro en los metros finales”

En Múnich, la misión de James está clara: a partir del rol de interior, llegar hasta la frontal del área o escorarse a uno de los costados para que su zurda marque diferencias en el golpeo. Porque, por encima de todo, el colombiano es pegada, cosa que encaja bastante bien con el plan del Bayern de atacar por fuera. Ahí, Rodríguez puede aparecer desde segunda línea para aprovechar rebotes y pases de la muerte, aunque la jugada ganadora del Cafetero esté en los centros al área que pueda poner desde una banda. Al final, James lleva tres goles marcados y seis asistencias en 17 apariciones desde la llegada de Jupp, con aproximadamente una anotación producida a cada 140 minutos. Lo que queda por descubrir es si estos recursos ofensivos le valdrán al Bayern para pelear nuevamente por la Champions. No tardaremos en tener la respuesta.

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