Liverpool y Tottenham empataron a dos goles, en uno de esos finales que solo se puede ver en la Premier League. Antes de los últimos diez minutos de locura, asistimos a un partido de mucho nivel entre dos equipos llamados a animar la Copa de Europa.

Antes de constatar de nuevo la apuesta de Pochettino por el rombo en medio campo, Salah aprovechó la indecisión de Davinson Sánchez para despejar un balón que terminaría regalando Dier al egipcio para que este marcara su gol número 20 del campeonato. El gol tempranero  y el calor de Anfield montaron un escenario donde el equipo de Klopp se mueve de maravilla. Ante un Tottenham que siempre sale por abajo, la agresiva presión red comenzó a dominar la escena. Aprovechando lo nervioso que estaba Sánchez, los locales lograban robar y lanzar a sus velocistas. Aunque las ocasiones ante Lloris no fueron como cabía esperar, la sensación de peligro cada vez que Mané y Salah rompían al espacio estaba latente. El mediocampo conformado por Milner, Henderson y Can se imponía en cada duelo y los Spurs estaban completamente desactivados. Sin embargo, los londinenses guardan una gran cantidad de recursos para imponer su plan, incluso cuando enfrente está uno de los mejores equipos en Europa incordiando las salidas rivales.

“El mediocampo conformado por Milner, Henderson y Can se imponía en cada duelo y los Spurs estaban completamente desactivados”

Ya sea por posicionamiento (clave la altura de los laterales Trippier y Davies) o por puro talento individual (el rango de pase de Vertonghen y las conducciones de Dembelé) los visitantes fueron superando poco a poco el trabajo del Liverpool. Vale la pena incidir en lo hecho por Moussa Dembelé. El mediocampista belga tiene la virtud no solo de no perder la pelota cuando es acosado, sino también de romper las presiones con su regate y sus arrancadas.  A medida que pasaban los minutos, comenzaron a aparecer en pantalla Dele Alli y especialmente Son. El coreano fue el que más inquietó a la defensa red. No obstante, y a pesar de que el Tottenham se sacudió el dominio, Salah encontró acciones que pudieron incrementar el marcador. El africano estuvo desatinado en el último pase.

Tras la reanudación, los Spurs se hicieron definitivamente con el encuentro. Los visitantes lograron activar con constancia a todos sus jugadores de ataque y el partido pasó a disputarse más cerca del arco de Karius. Klopp fue el primero en mover su banca por partida doble. Oxlade y Wijnaldum buscaban agregar músculo ocupando los lugares de Mané y Henderson. Aunque Son ya había avisado, Mauricio Pochettino se encontró con un problema: el Tottenham conseguía filtrar balones por dentro, pero las ventajas las gozaban por fuera Trippier y Davies, dos laterales carentes de amenaza y desborde en el uno a uno.

“El Tottenham conseguía filtrar balones por dentro, pero las ventajas las gozaban por fuera Trippier y Davies, dos laterales carentes de amenaza y desborde en el uno a uno”

Buscando un extra de desequilibro en la mediapunta, el argentino respondió con una sustitución osada: Lamela por Davinson Sánchez. De esta manera, Dier retrasó su posición al centro de la defensa y Eriksen ocupó el interior derecho. El argentino, aunque faltó de chispa, se hizo notar gracias a sus movimientos. Klopp, respondió con Matip por Milner intentando fortalecer el corazón de su área en los centros laterales, pero Pochettino volvió a dar con la tecla en su dirección de campo. Todas las jugadas estaban terminando en centros desde la banda por alguno de los laterales londinense y ante el notable partido de Van Dijk despejando por los aires todos los balones, la presencia de un jugador tan físico como Wanyama para dominar todas las segundas jugadas podía darle ritmo de remontada. El golazo del mediocampista keniano fue el premio a la lectura de Pochettino.

En el enésimo fallo de la temporada de la defensa red, Lovren no atinó a despejar y Karius tuvo que derribar a Kane cuando el delantero se disponía a marcar. Cuando todo hacía suponer que los visitantes se llevaban el botín completo tras una gran segunda parte, Kane erró el disparo desde los once pasos. Sin tiempo para festejar la atajada de Karius, Salah se escurrió entre tres defensores spurs para marcar el 2-1. El nivel del delantero africano está fuera de proporción. Estamos hablando de, quizá, el MVP de la temporada en Inglaterra.

Pero la Premier nos depararía un evento más: Lamela se coló entre Van Dijk y el balón, y el defensor holandés le derribó dentro del área. Esta vez el discreto Kane no falló y selló un justo empate. Un resultado que deja sensaciones amargas para ambos, y que agradecen Chelsea y Arsenal en la carrera por clasificarse a la próxima Liga de Campeones.