Con el Manchester City lanzado en el primer puesto de la tabla de clasificación, la Premier League se está volviendo en una carrera de caballos donde los que van detrás se juegan en cada jornada asegurar un poco más su puesto para estar la temporada que viene en la máxima competición europea. Y dentro de esa competencia que se está creando, cuando hay un cara a cara entre equipos que se juegan un puesto directo por dichas posiciones todo se concentra mucho más. Ese era el caso que recogía Wembley, donde el Tottenham y Manchester United centraban toda su atención para ganar 3 puntos que de cara al futuro podían volverse muy importantes. Un enfrentamiento que para Pochettino y Mourinho podía suponer coger dinámicas positivas, y que nos dejaba como primer aliciente el debut de Alexis Sánchez en Premier League con su nuevo equipo.

Y el partido no pudo tener un comienzo más sorprendente. Pues tras el saque desde el centro del campo, el Tottenham mandó desde la defensa un balón directo hacia la delantera. Lo disputó Harry Kane por arriba y consiguió ganar el duelo aéreo, que posteriormente acabaría recogiendo Dele Alli dentro del área. No obstante, no sería el inglés quién finalizaría la jugada, sino que Eriksen tras un rechace se encontraría con el balón franco para rematar al fondo de la portería del Manchester United. Alrededor de 10 segundos sumaba el cronómetro y el partido se le ponía de cara al equipo de Pochettino. Aún así, y con mucho por disputar, el Manchester United tuvo tras el gol una tímida reacción para tratar de asentarse en el partido tras el shock inicial de verse por debajo en el marcador. Para ello, Alexis Sánchez, que partía desde la izquierda, dejaba bastante la banda y Ashley Young trataba de atacar el costado, obligando a su vez a Eriksen a apoyar en defensa. Pero la respuesta no fue muy larga, y pese a querer mostrar carácter el Tottenham consiguió seguir llevando el partido a su terreno.

“El Manchester United tuvo tras el gol una tímida reacción para tratar de asentarse en el partido tras el shock inicial de verse por debajo en el marcador”

El Tottenham prescindió de mantener la pelota, que aún así no tuvo un porcentaje mucho más bajo que el Manchester United. Aún así los de Pochettino buscaron la movilidad en ataque para dañar la defensa del equipo de Mourinho, que se vio bastante perdida. Harry Kane buscó dar un paso hacia atrás para acabar siendo indetectable para los defensas rivales. Y en esos movimientos Son y Dele Alli hicieron bastante daño con sus llegadas cerca del área. El delantero inglés consiguió superar completamente a Phil Jones, que sobre la media hora de partido se marcó un gol en propia tras un centro lateral por abajo. Y es que dentro de todos los movimientos de los atacantes del equipo londinense, Trippier dio profundidad por la banda y superó a Ashley Young cuando atacaba. Esta superioridad del ataque del Tottenham frente a la defensa del Manchester United se manifestaba más aún cuando Dembélé conducía algún balón hacia arriba o Dier se descolgaba para tratar de llegar a la frontal del área.

“Kane buscó dar un paso hacia atrás para acabar siendo indetectable para los defensas rivales. Y en esos movimientos Son y Dele Alli hicieron bastante daño con sus llegadas cerca del área”

Tras irse al descanso con 2-0 en el marcador, durante el segundo tiempo se acentuó aún más la inconexión de los jugadores del Manchester United. Aunque tuvieron alguna ocasión en la que hicieron que Lloris interviniera (muy pocas), los atacantes prácticamente no se encontraban unos con otros. Alexis Sánchez estaba apoyando más al defender que apareciendo para atacar, y cada jugador prácticamente intentaba hacer la guerra por su cuenta. De esta forma el Manchester United apenas mostró oposición, pues en la salida de balón Matic apenas tuvo compañía para que se pudieran plantar arriba. Y es que la defensa del Tottenham y la incapacidad de los pupilos de Mourinho para conseguir sacar productividad de cada situación ofensiva se notó a lo largo del segundo tiempo. Un segundo tiempo donde el Tottenham siguió imponiendo el ritmo que quiso y atacó con una mayor claridad.

Gracias a la libertad al atacar, los de Pochettino consiguieron encontrar bien los espacios para hacer daño. Recuperaban bien la pelota, y sabían qué hacer en cada momento para poder plantarse arriba. Y con ello exigieron en más ocasiones que en el primer tiempo a De Gea, que tuvo que realizar alguna parada para que su equipo no encajara más goles. La superioridad fue notable, y el Tottenham redondeó un partido que de por sí ya estaba siendo bueno. Con un excelente Harry Kane que volvió loca a la defensa del Manchester United, un Eriksen que mostró estar en el momento preciso durante cada jugada, Dembélé rompiendo el centro del campo mostrando que es uno de los pilares de su equipo cuando está bien, y un Dele Alli que demostró una vez más que ha caído en este equipo de pie. Y es que con ello, el Tottenham se llevó los tres puntos y aviva aún más la lucha por los puestos de Champions.