Después de tener un panorama oscuro en el que parecía que Alexis Sánchez y Mesut Özil saldrían gratis de Londres debido a terminaban contrato en verano de 2018, el guion dio un giro de 180 grados en el presente mercado invernal. Si bien es cierto que el chileno dejó el club gunner para reforzar a un rival directo como el Manchester United, la Directiva del Arsenal consiguió meter en la operación al armenio Mkhitaryan, quien no terminó de afianzarse en Old Trafford. Más allá de lo que representa la salida su mejor jugador en los últimos años, el Arsenal hizo un buen trato porque tenía un contexto completamente adverso.

El último día de mercado de fichajes el Arsenal da dos golpes sobre la mesa. El primero lo dio al fichar a uno de los máximos goleadores del panorama europeo, el gabonés Pierre Emerick Aubameyang. La llegada del africano representa un impacto tanto anímico como futbolístico y, en parte, ha sido el causante del segundo golpe: el alemán Mesut Özil renueva hasta 2021. El ex futbolista del Real Madrid necesitaba, como en algún momento lo pidió Alexis, socios de élite. Con Aubameyang y Mkhitaryan, Mesut se siente más arropado, aunque hay que señalar que si los gunners quieren consolidar un proyecto capaz de competir contra los equipos de Manchester, en verano deberán volver a sacar la cartera.

“Aubameyang marcó 98 goles en 144 partidos de Bundesliga con BVB”

La baraja de opciones que abre la llegada de Aubameyang

Con una plantilla con más recursos a los que tenía al comienzo de temporada, le toca a Wenger encontrar el escenario ideal para potenciar tácticamente a su equipo. De entrada, sonaría emocionante que el estratega francés probara el 4-4-2 de antaño, como en la época Bergkamp-Henry, para juntar en el frente de ataque al gabonés con Lacazette y usando a Özil y Mkhitaryan detrás de ellos, en una posición en la que partan desde afuera pero que constantemente tracen diagonales para permitir la proyección de los laterales. El factor en contra está en que, al momento de replegar, Özil tendría que apoyar frecuentemente al lateral, situación que no es conveniente debido a que el alemán no siente la marca y, al recuperar el esférico, pocas veces estaría en una posición óptima para lanzar transiciones.

Otra opción es que Aubameyang o Lacazette inicien escorados a la línea de cal pero con total libertad de movimientos, recordando que ambos empezaron sus carreras como extremos y no desconocen la posición. En un hipotético 4-3-3, Özil o Mkhitaryan jugarían por dentro, en un medio campo que cuenta con Wilshere, Xhaka, Ramsey y Elneny. En este mismo escenario, alguno de los dos creativos podría ubicarse como mediapunta nominal en un 4-2-3-1 asimétrico, aunque vale mencionar que el armenio podría adaptarse mejor a la banda gracias a su dominio de ambos perfiles y a que tiene mayor recorrido que Özil.

“Lacazette, Aubameyang, Mkhitaryan y Özil pueden jugar por dentro o escorados a banda, factor que enriquece la baraja de opciones en ataque”

El primer paso está hecho. El Arsenal, pese a que todo pintaba mal el verano pasado, consiguió seis meses después intercambiar a Alexis por Mkhitaryan, fichó a Aubameyang por una cantidad razonable de acuerdo a los inflados precios del mercado y renovó a una de las piezas claves del proyecto. A nivel gestión, salieron de problemas y encontraron soluciones, ahora le toca a Arsène demostrar que tácticamente no es obsoleto.