Estamos en enero y todavía queda casi la mitad de campaña en el fútbol europeo, pero ya se puede decir que la temporada del Mónaco ha acabado. Además, se conoce esta información desde noviembre, cuando los comandados de Leonardo Jardim quedaron eliminados de la Liga de Campeones sin lograr el tercer puesto de su grupo que les daría la opción de competir en la Europa League. A 12 puntos del líder Paris Saint-Germain en la Ligue 1 y también fuera en la copa, las opciones de título del conjunto del principado pasan por la Coupe de la Ligue. Pero el tema ya no está en ganar. Así como ha pasado en el segundo año del entrenador portugués en el estadio Louis II, la trayectoria de los Monegascos empezó condenada al ostracismo. Clasificar para la próxima edición del principal torneo de clubes del mundo sin la necesidad de jugar fases previas es lo único que Jardim desea ahora mismo.

“Lo que le está pasando al Mónaco esta temporada no es desconocido en el club desde la llegada de Leonardo Jardim”

Para entender todo esto, es necesario regresar a la campaña 2014-15, la que marcó el inicio de proyecto de Leonardo en Mónaco. Aprovechando lo que había posibilitado el mediapunta colombiano James Rodríguez el año anterior bajo el comando del veterano entrenador italiano Claudio Ranieri, el comienzo de la trayectoria del portugués en Francia estuvo marcado por la presencia en los cuartos de final de Champions League, donde su equipo compitió muy bien contra la posterior finalista Juventus después de superar al Arsenal en el primer duelo eliminatorio. Basándose en la capacidad de defender el área de sus jugadores más retrasados y en la frescura de jóvenes delanteros para correr en campo abierto, Jardim ha creado una verdadera roca en términos competitivos a punto de que los resultados logrados en la disputa continental estuvieron lejos del acaso. El Mónaco no había hecho nada improbable.

“Después de una gran temporada, el verano de 2015 ha sido muy duro con el Mónaco”

El problema fue que los Rouges et Blancs acabaron siendo víctimas de su propio suceso. En el siguiente verano, una pieza clave para su sector defensivo como el central tunecino Aymen Abdennour se marchó del club, aunque las salidas más importantes fueron las de los extremos Yannick Ferreira-Carrasco y Anthony Martial, esto sin considerar la despedida del interior Geoffrey Kondogbia. Además de perder a cuatro nombres absolutamente capitales para el funcionamiento del plan colectivo, jugadores experimentados como el central portugués Ricardo Carvalho y el mediocentro Jérémy Toulalan sumaron un año más en su edad. Pero la gran clave estuvo en que, con todo esto, el Mónaco ya no podía ser el mismo. El equipo ya no tenía no recursos para resistir defendiendo cerca de su portería y había perdido las dos piezas más importantes de su sistema de contraataque. Tocaba empezar de cero.

“Las apuestas en el mercado del Mónaco necesitan tiempo, cosa que complica su manutención en el alto nivel”

En este sentido, apostando por muchos jóvenes sin demasiada experiencia para compensar bajas tan sensibles, Leonardo Jardim no ha logrado encontrar soluciones y la temporada 2015-16 fue un completo sin sabor para el Mónaco: no hubo un plan concreto, el conjunto fue eliminado en la previa de la Liga de Campeones y la diferencia en relación al PSG en la Ligue 1 superó los 30 puntos. Lo único rescatable fue la clasificación para la competición más deseada. Fue ahí que las cosas empezaron a cambiar. En primer lugar, el club fichó a los laterales Djibril Sidibé y Benjamin Mendy, entregó protagonismo al centrocampista Thomas Lemar y recuperó el delantero colombiano Radamel Falcao. Con nuevas piezas disponibles, además de la explosión definitiva del mediapunta portugués Bernardo Silva, su entrenador pudo crear un nuevo sistema que encajaba con las nuevas individualidades.

“El primer Mónaco de Jardim no tiene nada que ver con el de la temporada 2016-17”

De defender en campo propio y contraatacar con pocos jugadores en largas distancias buscando un ritmo bajo en los acontecimientos en 2014-15, la versión 2016-17 del Mónaco presionaba en terreno contrario, ponía a muchos hombres en la mitad rival y buscaba jugar en una velocidad alucinante. Esta idea, sumada a la brutal aparición del delantero Kylian Mbappé que potenció todo lo demás, hizo que el conjunto del principado acabara con la hegemonía nacional de Paris Saint-Germain mientras alcanzaba la semifinal de la Champions. Pero, otra vez, los Monegascos han sido víctimas de su suceso. Al concluir la campaña, nombre claves para el funcionamiento como Mendy, Bernardo, Mbappé y Tiemoué Bakayoko se marcharon a otros proyectos. Como ya había pasado dos años antes, Leonardo Jardim se quedó sin las individualidades que permitían que su equipo ejecutara un determinado plan de juego.

“Además de perder muchísimo nivel, el Mónaco ha vendido las piezas que creaban su sistema”

Para remplazarlos, el club nuevamente apostó por jóvenes sin mucha experiencia que, además, no ofrecen soluciones distintas. El resultado no ha sido bueno. En general, el Mónaco sigue buscando jugar de una manera similar a lo que hizo durante la pasada temporada, pero ahora con jugadores francamente inferiores. En todo esto, hay que decir que ninguno de los equipos creados por Jardim han sido especialmente ricos tácticamente. Todo empezaba y acababa en la capacidad de crear sistema de sus piezas. Y diciendo esto la intención no es menospreciar el trabajo de Leonardo, tanto que fichajes como los de Sidibé y Mendy encajaron de maravilla en el cambio de idea del proyecto después de sus llegadas. El tema es que el equipo sigue intentando ser algo que ya no puede. Será necesario otro cambio de dirección por parte del entrenador portugués. Para esto, habrá que esperar la próxima campaña.

Sígueme en Twitter.