La temporada del Borussia Dortmund se puede definir utilizando mil acepciones excepto una: positiva. El curso futbolístico de los del Signal Iduna Park está siendo para olvidar en todos los sentidos; sin posibilidades de luchar por el título de Bundesliga, incapaces de encadenar una buena racha de resultados y con problemas para definir hacia dónde va el proyecto. Peter Bosz fue destituido sin ser capaz de dotar al equipo de un estilo reconocible, probó bastantes cosas pero no obtuvo resultados. La llegada de Peter Stöger al banquillo amarillo hace unas semanas define lo que está siendo esta temporada en el club de Westfalia. El técnico ex Colonia práctica un fútbol muy diferente a lo que proponían Tuchel y Bosz, por lo tanto, queda reflejado que el Borussia ha tenido la necesidad de buscar un perfil de entrenador más conservador para intentar salvar los muebles del presente curso.

La dinámica e inercia negativa ha contagiado prácticamente a toda la plantilla pero me centraré en cinco piezas en concreto que están por debajo del nivel esperado. Uno ya se marchó pero los otro cuatro, si recuperan su nivel, podrían cambiar por completo la dinámica del equipo. 

Marc Bartra

El central español llegó al Borussia Dortmund con la losa de sustituir a toda una institución en el club como era Hummels. Por condiciones, desde luego que el perfil de Bartra cumplía con lo que demandaba el central zurdo del equipo. Buena salida de balón, conducciones desde atrás superando líneas, inteligencia táctica y habilidad para el desplazamiento en largo. El ADN “Barca” que tiene Marc auguraba que el Dortmund había acertado plenamente en encontrar a un sustituto de garantías para Hummels, pero el tiempo demostró que el catalán se quedó corto en rendimiento.

El ritmo de juego de la Bundesliga ha pasado por encima al español. Acostumbrado a un juego más pausado y de menos transiciones, todas sus carencias se han puesto de manifiesto en Alemania. La propuesta tanto de Thomas Tuchel como de Peter Bosz, de adelantar la línea defensiva y exponerse dejando muchos metros a la espalda de los zagueros han penalizado a Marc, que no es un defensor rápido ni habituado a que los encuentros vertiginosos. Estos aspectos nos han dejado un Marc muy distinto al que esperábamos en Alemania, por más que la afición borusser le tenga en muy buena consideración por su valentía mostrada tras el accidente de camión ocasionado por un atentado antes del partido de Champions League contra AS Monaco la temporada pasada. Pese a que no estaba rindiendo al nivel esperado en su posición nominal de zaguero ni cuando fue habilitado de lateral diestro, sorprende que el catalán haya dejado al Borussia Dortmund en este mercado invernal para sumarse al Real Betis.

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Mahmoud Dahoud  

El joven sirio con pasaporte alemán es una de las grandes promesas del continente europeo, y el Borussia Dortmund estuvo rápido en contratar sus servicios tras dos buenas temporadas en el Borussia Monchengladbach. A priori, la llegada de Dahoud nos hacía presagiar que veríamos un centro del campo interesante y dominador compuesto por Julian Weigl y él. Nada más lejos de la realidad, porque desde principio del curso no consiguió ganarse la titularidad. Dentro del 4-3-3 que Bosz colocaba, el técnico holandés no le veía hueco en ninguno de los interiores y con Stöger, que ha mantenido el sistema, su papel tampoco ha adquirido mayor protagonismo. Dahoud llegaba de ser determinante en un Monchengladbach donde jugaba en un doble pivote mixto en el cual, con Xhaka primero y después Kramer como centrocampistas más posicionales, se descolgaba para organizar el juego ofensivo del equipo. Así pues, en términos generales, en el Borussia Dortmund no ha encajado en un sistema diferente que exige mayor intensidad y concentración defensiva. La juventud y el talento que atesora son sus armas para revertir su actual situación.

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Mario Götze

La vuelta de uno de los ídolos de la era moderna del club no ha sido la esperada. Mario, tras su frustrada época en Múnich, volvió al Borussia Dortmund con la misión de comandar el nuevo proyecto pero sus condiciones físicas (lastradas por una enfermedad genética) están impidiendo que pueda mostrar toda su calidad sobre el césped. El mediapunta está siendo poco beneficiado por el lugar en el campo que le están otorgando. Götze ha actuado este curso como interior en ambos perfiles, aunque con mayor asiduidad en el izquierdo. Su rol en el equipo está muy definido. Con Kagawa siendo el ocupante titular del otro interior, Mario es el llamado interior de posesión, aquel que ayuda al pivote en la construcción del juego y asienta posesiones. El problema radica en que, como comentábamos antes, el físico no le acompaña y esta posición exige abarcar muchos metros. Su naturaleza lo lleva a perder la zona con frecuencia y cuando el equipo pierde el balón su capacidad de retroceso es nula. Hay que añadir que su estado de confianza es bajísimo, cuando encara a un rival lo hace tímidamente, presenta errores en la entrega continuos y hay apenas energía en sus acciones llegando desde segunda línea al área rival.

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Raphael Guerreiro

El caso del portugués es bastante diferente porque ha estado muy castigado por las lesiones y esto le ha hecho perder continuidad. Sin embargo, y a pesar de los problemas físicos, Guerreiro dentro de una de sus mayores virtudes también alberga un enorme defecto, me refiero a su polivalencia. El zurdo es capaz de actuar en tantas posiciones del campo que creo que es su indefinición la que juega en su contra. Sólo vimos su verdadero nivel al principio de la temporada pasada donde, con Thomas Tuchel, actuó tanto de interior como de carrilero y en ambos puestos rindió bien. No obstante desde la marcha del técnico alemán, Guerreiro ha jugado casi todos sus minutos en su teórica posición habitual, lateral izquierdo, mostrando una cuota de errores significativos. Y es que el portugués tapaba sus carencias defensivas en el modelo anterior donde estaba mucho más protegido por la rápida recuperación tras pérdida del esférico. No le ha venido nada bien la apuesta del club por romper la línea de continuidad en el banquillo, ya que Stöger es un estratega más pragmático y parece que es difícil que el portugués pueda tener presencia en los onces.

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Andriy Yarmolenko

Al igual que en su momento le sucedió a su compatriota Konoplyanka, el salto desde Ucrania a una liga más competitiva no le ha sentado del todo bien a Yarmolenko. Su llegada se realizó para paliar la salida de Ousmane Dembele y esto, unido al talento que le conocíamos de su etapa en el Dinamo de Kiev, hizo que las expectativas fueran bastantes altas. A pesar de ser el que durante la breve etapa de Bosz tiró del carro en el aspecto ofensivo junto a Aubameyang, su fulgurante aparición se ha ido difuminando con el paso de las semanas. El ucraniano es un jugador capaz de decidir encuentros a través de su zurda pero también de desaparecer de los mismos con una frecuencia alarmante. Su exceso de individualismo, constante apatía sobre el campo (se le ve muchas veces andando sobre el verde) y poco compromiso a nivel defensivo han derivado en verse relegado al banquillo, perdiendo su puesto ante el jovencísimo extremo inglés Jadon Sancho.

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