Por muchas vueltas que le queramos dar y prismas diferentes desde los que queramos verlo, en el mundo del fútbol existen dos perfiles de entrenadores muy diferenciados. Están los técnicos que son versátiles y permeables, adaptándose a los jugadores que tienen van variando tanto su sistema y estilo dependiendo al club al que dirigen y las circunstancias del mismo. Por otro lado, se encuentran los que son fieles a su idea, intransigentes ante el cambio y que buscan jugadores que sean idóneos para la misma. Rudi García siempre se caracterizó por ser más de un perfil bastante cercano a la segunda definición, pero que después de más de 15 años de carrera ha agitado su ideario y le ha dado una vuelta de 180 grados a lo que eran sus planteamientos. Desde este punto de partida podemos empezar a explicarnos el porqué del gran curso que está realizando el Olympique Marsella.

El técnico francés siempre ha apostado un estilo ofensivo, vertical y atractivo para el espectador. Tanto en Le Mans, Lille y Roma, sus equipos estaban diseñados para ser veloces en transición, exponerse en defensa cuando tenían el balón, de ritmos altos y alineando a sus jugadores más técnicos en cada once. Y así fue como ha su llegada a Marsella en octubre de 2016, el propio García mantuvo esta línea. Cogió las riendas de un Olympique alicaído y de inercia negativa y lo despertó a través de su filosofía pero aún así el equipo se le veía incómodo en ciertos aspectos del juego que a la postre le costaban los resultados. Por lo tanto, cuando comenzó este curso, empezamos a ver ciertos cambios en los planteamientos y elección de jugadores que distan mucho de lo que siempre se espera del técnico pero que, sin embargo, le están funcionando.

¿En qué ha cambiado este Olympique?

Como punto principal hay que destacar la solidez defensiva. El equipo es mucho más seguro cuando no tiene el balón, se protege mejor ante el rival y siempre queda mejor colocado ante cualquier pérdida. Colectivamente esto se debe a que el Marsella primero ataca con menos gente y, segundo, a que la ocupación de los espacios está más equilibrada. Rudi García ha cambiado de su 4-3-3 de cabecera a un 4-2-3-1 mucho más coherente con el once titular. El nuevo sistema les permite contar con un doble pivote más posicional, los extremos permanecen a una altura mucho más baja que en el 4-3-3 y así no sufren tanto desgaste defensivo a la hora de ayudar a sus laterales y sobre todo estrecha las líneas.

“Este OM juega en menos metros de lo que lo hacía anteriormente”

Por otro lado, el equipo ha cambiado su forma de gestionar las posesiones. Máxime López y Morgan Sanson han dejado de ser titulares y esto conlleva a una perdida de calidad evidente en el centro del campo. Con ellos el conjunto del sur de Francia se organizaba a través del balón y se asentaban en campo contrario con facilidad. No obstante, ahora la apuesta es diferente. El Olympique busca más juego directo y sobre todo orquesta una presión alta que les favorece para recuperar la pelota lo antes posible y en zonas altas del campo para, así, poder prescindir de la elaboración de juego desde atrás.

Luiz Gustavo y André Anguissa como símbolos del cambio

“El fichaje de Luiz Gustavo ha sido clave tanto para cubrir un puesto que carecía del nivel necesario la campaña pasada con Vainqueur”

El fichaje de Luiz Gustavo ha sido clave tanto para cubrir un puesto que carecía del nivel necesario la campaña pasada con Vainqueur. Y es que la llegada del ex del Bayern ha dado sentido a la nueva idea. Las cualidades del brasileño están permitiendo al equipo plasmar sobre el césped todo lo que anteriormente comentábamos. Luiz Gustavo ofrece una buena lectura del juego en fase defensiva, coberturas a los compañeros y capacidad de robo. A esto le sumamos su buen tono físico para ser el primero en descolgarse desde la medular y ayudar en la presión a sus compañeros más adelantados.

En el momento en el que Rudi García decidió modificar el estilo, la entrada de André Zambo Anguissa en el once titular en detrimento de Máxime López ha sido otro aspecto estratégico. A la ya de por sí buena labor de Luiz Gustavo, se le ha sumado una pieza al lado aún más útil. El joven camerunés es un jugador de gran envergadura, de físico exuberante y con unas virtudes defensivas increíbles. Anguissa abarca muchos metros tanto lateral como verticalmente gracias a su poderosa zancada, libera al propio Luiz Gustavo para que este sea el encargado de los primeros pases y sobre todo es un valor añadido para el juego aéreo.

Florian Thauvin, la individualidad

Sin Sanson ni López en el equipo titular, con Payet en bajo tono físico y con un Mitroglou que sigue sin demostrar el porqué de su fichaje, Florian Thauvin se ha convertido en el jugador diferencial de este Olympique. La calidad innata del francés ya la conocíamos desde que apareció en el Bastia, pero ni en el Newcastle, ni en su vuelta a Marsella el curso pasado mostró jamás la regularidad que estamos viendo esta temporada.

“Thauvin se ha convertido en el jugador diferencial de este Olympique, con 10 goles y 9 asistencias en 22 partidos”

En la nueva propuesta de Rudi García el foco creativo se ha reducido y Thauvin es el único reducto de magia con el que cuentan sobre el césped. Partiendo desde el extremo derecho, a pie cambiado, administra su talento para ser decisivo. Thauvin, cuando el equipo ataca, tiene la libertad necesaria para abandonar la cal y dirigirse hacia el carril central. Desde ahí explota su gran determinación de cara al arco rival (10 tantos lleva en Ligue 1) y su exquisita visión de juego para poner balones francos de gol (9 asistencias). El compromiso adquirido lo ha llevado a dejar de lado su habitual anarquía y desidia, convirtiéndole en mejor jugador.