Transcurre un partido como cualquier otro en la Academia de La Troja, cerca de Santiago de Cali. Un mediocentro de corte defensivo, o volante de marca como dicen en aquellos lares, es observado desde la banda por uno de los entrenadores más importantes del país. Da la casualidad de que el técnico de Atlético Nacional se encuentra de vacaciones en la tierra de su mujer y, a petición de un amigo, ha ido a visitar el complejo deportivo del CD América Pedro Sellares, club productor de talento muy vinculado con el América de Cali. Acabado el partido, el técnico busca al fortachón centrocampista y le propone un trato que el joven de diecisiete años no podrá rechazar. “Vendrás conmigo a Nacional si aceptas convertirte en central”. Davinson Sánchez, con los ojos iluminados y una amplia sonrisa, acepta sin poner ninguna pega. En verdad, no tenía opción posible ante la propuesta de Juan Carlos Osorio.

“Le dije que me interesaba como central y no como mediocentro. Desde el principio le pusimos a entrenar con el primer equipo y debutó en Copa poco después. Recuerdo que enfatizábamos en un ejercicio que era 7 contra 7: 3-2-2 contra otro equipo en 3-2-2, con el campo dividido en tercios. Había que iniciar 3v2 y el progreso en el campo medio era obligatorio con conducción. Le hicimos mucho enfásis en la conducción diagonal y el pase recto; y viceversa”, Juan Carlos Osorio.

Así comenzó, en 2013, la aventura de Davinson Sánchez en la entidad verdolaga. Acabó tres años después, cambiando de orilla del Atlántico, tras lograr la segunda Libertadores de la historia del club de Medellín. Entre medias, dos primeros años con poco protagonismo, aprendiendo y siendo suplente de Alexis Henríquez y Óscar Murillo. “Alexis Henríquez fue quien me orientó y me encaminió hacia los objetivos con pasos seguros. Alexis tiene que ver mucho en lo que soy ahora”, recordaría después Davinson Sánchez. Y otro, el 2016, más especial que los anteriores con protagonismo especial tras la marcha de Murillo y ya con Reinaldo Rueda como director técnico de Nacional.

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Davinson Sánchez debutó con 17 años al poco de llegar a Nacional

Ricardo Pinilla, periodista colombiano, nos habla de aquel equipo: “En el Nacional campeón de Libertadores quien tenía el papel protagonista en la salida de balón era Alexis Henríquez. Pero Davinson también era muy importante porque tanto él como Nacional eran muy versátiles en su forma de juego: podían encerrarse, presionar arriba, dominar el esférico, etc. Se puede decir que por esa capacidad de adaptarse a diferentes escenarios, Sánchez era incluso más vital que el propio Henríquez, un central más pesado y grande y estaba más limitado. Davinson Sánchez era el corrector de su compañero en la zaga y también del mediocentro Mejía, muy alocado en las presiones. Sánchez era el guardaespaldas de ambos”.

Sin embargo, no todo comenzó con Atlético Nacional. Davinson Sánchez fue a nacer en junio de 1996 en Caloto, dentro del departamento de Cauca. Debe tener algo especial esa tierra puesto que Sánchez creció a poco más de diez kilómetros de Guachené, localidad de Yerry Mina. De hecho, no solo comparten región, demarcación e incluso varias cualidades futbolísticas, sino también el apellido. Mina es el segundo apellido del actual defensa del Tottenham. Más allá de la coincidencia caucana, Davinson, sin estar oficialmente en ningún club importante de Colombia, ya jugaba con las inferiores cafeteras por ser uno de los destacados de la Liga Vallecaucana de Fútbol. Para profundizar más en esa época, El 9 y Medio conversó con el que fue su seleccionador en aquellas etapas formativas, Harold Rivera Roa.

El actual técnico del Unión Magdalena (Primera B colombiana) dirigió a Davinson en su etapa de la sub-15 y sub-17: “En esa época era muy tranquilo, sencillo y demasiado respetuoso. Muy humilde, pero de un carácter fuerte a la hora de jugar al fútbol. Se hacía respetar desde sus inicios. Fue el capitán. Para mí fue importante por sus desplazamientos y el juego aéreo, que le hacían ser jugador de ambas áreas, tanto que fue goleador de un torneo que jugamos en Bolivia. Lo utilicé de central y mediocentro en la Sub-15, con segundo puesto en el Sudamericano de 2011 incluido, y Sub-17 colombianas”, recuerda Harold Rivera.

Davinson Sánchez y Harold Rivera en las inferiores de Colombia. Ambos están de pie, a la derecha del todo. Foto: FCF

Osorio, quien le hizo debutar profesionalmente, después de dejar de ser su entrenador, siguió influyendo en la carrera del caloteño. Tras haber experimentado lo que era jugar un Mundial sub-20 (en 2015, Colombia llegó a octavos de final) y tras el éxito en varias competiciones nacionales y, sobre todo, el de la Libertadores 2016, el caucano se sentía preparado para probarse en Europa. El Barça se había interesado mucho en su contratación, pero iba a iniciar en el filial. Una conversación con el actual seleccionador mexicano hizo que Davinson rechazase al club catalán: “Recuerdo que me llamó y me preguntó si debería ir al Ajax o al Barcelona. Yo solo pensé en que él tenía que jugar al fútbol y quizás en Barcelona no tendría muchos; por eso se fue a Holanda”. El salto a Europa, por lo tanto fue en dirección a Amsterdam. “Quería tener continuidad en el máximo nivel”, relataba Sánchez hace unos meses.

En 2016 llegó a Europa y se estrenó con la absoluta de Colombia

La elección fue acertada. En la capital neerlandesa convenció rápido a Peter Bosz y acabó la temporada siendo nombrado mejor jugador del año por los aficionados ajacied. La pasada campaña, el central de 1.88m de altura conoció lo que es el fútbol europeo (aunque en una liga en declive como la holandesa) dentro de un gran club (que tiene la misma anotación). Con el Ajax jugó de nuevo una final continental, aunque esta la perdió ante el Manchester United. Además, hizo un máster en juego posicional puritano de la mano de Peter Bosz. El verano pasado, menos de un año después de su llegada a Holanda, el Tottenham rompía su hucha para hacerse con los servicios del central que ya había debutado con la absoluta de Colombia a sus 20 años. Con los 46 millones de € pagados, el caloteño se convirtió en el fichaje más caro de la historia de los Spurs.

“Este verano (2017) se oyeron muchos rumores, pero la de los Spurs fue la única oferta puesta sobre la mesa y no dudé. Mauricio Pochettino es una gran influencia y vi la posibilidad de crecer como jugador”, Davinson Sánchez.

En su año en el Ajax, Davinson Sánchez se mostró como un central diestro, exuberante físicamente hablando, que no rehuirá nunca el contacto, de buen tackle, muy veloz y atrevido con el balón. Quizás demasiado valiente en su toma de decisiones con balón. Se hacía muy difícil de superar en el uno contra uno, tanto por arriba como por abajo, capaz de enmendar los errores ajenos -y los propios a veces también, puesto que sus alocadas decisiones eran contraproducentes en varias ocasiones-, y fortísimo en el juego aéreo, aunque tenía dificultades en los centros laterales. Además, era perfecto para equipos que se estableciesen a mucha altura, porque su capacidad de regresar es buena. Todo lo bueno lo sigue teniendo, pero Pochettino tenía -y tiene- trabajo para corregir a un alocado y pomposo central

“Mi mayor ídolo es Franco Baresi y en la actualidad Sergio Ramos. Sé que soy demasiado joven para haberlo visto jugar pero todo el mundo me habló de la poderosa defensa del Milan. Eso me llamó la atención e investigué en vídeos de YouTube y descargué varios para estudiarlo. A pesar de que es una época diferente hay mucho que se puede aprender de él y de Paolo Maldini”, Davinson Sáchez.

“En 2013, se veía jugando en el Real Madrid cinco años después”. Foto: Caracol

Todo lo bueno lo sigue teniendo, pero Pochettino tenía -y tiene- trabajo para corregir a un alocado y casi histérico central, pero lo cierto es que en su primer año en el norte de Londres, el caloteño ha progresado suficiente como para que su nivel sea el adecuado para la Premier. Sobre todo en la toma de decisiones con el balón. Ha pasado de ser un central osado, con conducciones y pases temerarios en cada partido, a uno que ha aprendido el valor de un pase de seguridad, a que jugar sencillo es mejor que aventurarse y rifar. Sea por el hecho de estar rodeado de jugadores con mayor nivel para iniciar el juego (Vertonghen, Alderweireld, Dier, Dembélé…) o por el propio sistema que emplea Pochettino (muchas veces con defensa de tres, o si no con doble pivote), el colombiano no necesita arriesgar tantas veces como cuando jugada en el Ajax al lado de Viergever/de Ligt y Schöne en el 4-3-3 habitual en la 2016-17.

De hecho, en este vídeo se pone de manifiesto la importancia que tenía Sánchez en la salida de los holandeses. Y, realmente, su juego agradece no tener tanta responsabilidad, porque aunque tiene la imaginación para dibujar pases que otros centrales no verían, necesita seguir aprendiendo a reconocer cuáles son las ocasiones propicias para ello. Como nos cuenta Harold Rivera, Davinson debe mejorar “en el pase que quiebra línea de presión. Si se le tacha de alocado me parece que es producto de su juventud”. El pase largo y el concepto de la fuerza empleada en el golpeo también debería ser un punto de trabajo para Davinson Sánchez.

“Donde más ha mejorado es en el progreso de la salida de juego. En diferenciar entre conducir en recto o diagonal y en el pase hacia delante; y esto le ha dado la posibilidad de destacar en Europa”, Juan Carlos Osorio.

Es el fichaje más caro de la historia del Tottenham

Para cerrar el capítulo de cómo contacta Davinson Sánchez con el esférico habría que hacer mención a sus controles, despejes y remates. Los primeros son correctos para ser central. En cambio, los despejes no tanto, y eso que tiene la habilidad de saberse colocar y ganar los duelos. En balones frontales, suele ganar el duelo aéreo, pero el envío suele poner en riesgo la continuidad del juego. En los centros laterales, como ocurría en el Ajax, debe aprender a posicionar mejor tanto el cuerpo como la superficie de contacto para controlar más hacia dónde envía el despeje. Y en remates a portería rival, aunque se le sabe con un buen golpeo lejano, apenas tiene presencia en su juego. En las acciones a balón parado se le está viendo en menos ocasiones, pues Pochettino no le deja subir siempre.

“Sé que este no es el final de lo que puedo llegar a hacer. Este no es mi techo, este no es mi límite”, Davinson Sánchez, septiembre de 2016.

De momento, Davinson es mejor defensa sin balón que con él. Su timing para irse al suelo es formidable para el tackling y no hay duda de que sus condiciones físicas le ayudan mucho, pero también le han hecho confiarse en ocasiones. Con el paso de los meses en el moderno centro de entrenamiento ubicado en Enfield, Davinson va adquiriendo la templanza en su juego, de calma. De saber cuándo sí y cuando no. Con y sin balón. Aunque tenga la capacidad de rehacerse de sus errores, el buen central es el que no necesita corregirse. Ni siquiera el que más demuestra su prodigalidad.

Nos contaba Harold Rivera que en 2013, antes del sudamericano 2017, preguntó a Davinson Sánchez donde se veía en cinco años. “Me dijo que en el Real Madrid”, afirmó el entrenador compatriota. De momento, está en un equipo de la parte noble de la Premier, que sigue vivo en la Champions League antes de entrar en las eliminatorias y que, salvo contratiempo, jugará en junio su primer Mundial a las órdenes de José Néstor Pékerman. Durante el mismo cumplirá 22 años una de las mayores promesas del fútbol colombiano de los últimos años. Alguien que oposita para ser referencia en su posición en los próximos años. Lo cierto es que las pruebas físicas las superará sin problemas. Las técnicas, está en camino de poder dominarlas. Sólo es cuestión de tener paciencia.