Toluca obtuvo su primer triunfo del Clausura 2018 al vencer con comodidad a un Atlas que sigue en crisis de resultados y de juego. Aunque Gerardo Espinoza, en su debut como estratega rojinegro, cambió muchas piezas en su once, no logró mover el árbol; Atlas es un caos en prácticamente todas las fases de los encuentros. Cristante, quien echó mano de Luis Quiñones y Pedro Canelo desde el inicio, orquestó una actitud mucho más agresiva sin la pelota, lo cual definió el choque. Mientras que Atlas intentaba sacar el balón por abajo en cada acción, cualquiera de los cuatro atacantes visitantes estaba listo para ejercer una presión voraz.

Los locales mostraron no tener ni caminos preestablecidos ni mimbres individuales para sortear las persecuciones físicas de los Diablos, lo cual derivaba en un pelotazo que no tenían problema en recuperar tanto los centrales escarlatas como Ríos y un tiránico Leonel López. Los jugadores de Toluca mostraron una claridad y una inspiración con el balón en los pies que desdibujó a los locales. Si bien es cierto que la sensibilidad de Canelo para acudir a las bandas y la verticalidad y autosuficiencia de Quiñones resultaron vitales para las posesiones de su equipo, el ritmo lo marcó un lúcido Pablo Barrientos. El argentino encontró espacios para pausar el juego, juntar compañeros y marcar la diferencia mediante su notable visión en el último pase. Cuando está así de ágil y con confianza, Barrientos domina los partidos. La superioridad de Quiñones sobre el novato Monroy fue la cereza en el pastel para explicar el cero a dos al descanso.

Las únicas noticias positivas de Atlas ocurrieron al inicio de la segunda parte, donde agarrados al desplazamiento en largo de Rafa Márquez al pecho de Caraglio, la Academia se acercó en el marcador. No obstante, la reacción rojinegra duró 10 minutos, momento en el que Sambueza y Barrientos se volvieron a hacer del esférico para mezclar pases de control con acciones individuales más verticales. Con ello, el contexto del partido volvió a la incapacidad atlista para superar la presión roja. Esto llevó a Cristante a ingresar a Vega por López, conformando un mediocampo con Barrientos y Sambueza como interiores.

La expulsión de Quiñones no impidió que la modificación se mostrara acertada. Vega se unió al sentido que daban a los ataques los zurdos sudamericanos. A pesar de que la entrada de Angelo Henriquez intimidó en algún centro lateral, Toluca estaba a un pase de sentenciar el partido. Fue cuando el tiempo expiraba que Rubens Sambueza cerró el encuentro. Un partido muy completo de los rojos que encontraron las debilidades de Atlas un punto de inflexión para comenzar a cambiar su dinámica.