Los planes rara vez se cumplen. Estaba previsto que Ernesto Valverde trabajase durante su primer año en el Barcelona con Gerard Piqué, Samuel Umtiti, Javier Mascherano y Thomas Vermaelen como centrales. Así, Yerry Mina, defensor del Palmeiras por quien el club catalán tenía un acuerdo de fichaje, llegaría en julio, tras el Mundial de Rusia. Sin embargo, el prematuro adiós del argentino rumbo a China, la lesión del francés a primeros de diciembre y la incógnita que presenta(ba) el belga desde que fichó por el club blaugrana agilizaron el proceso. Yerry Mina llega a Europa antes de tiempo.

“Soy un central que disfruta más con la pelota. No me gustan los equipos que rechazan el balón. Siempre me gustó salir tocando, ya jugué de volante de primera línea [medio centro]. Si hay posibilidad de jugar, mucho mejor, y si puedo llegar controlando hasta el arco rival lo hago”, Yerry Mina en 2013.

La declaración anterior del propio Yerry Mina, cuando contaba con 19 años, esclarece qué tipo de defensa contrató el Barcelona. Un diestro que en cada entrevista apunta a Piqué, Sergio Ramos, Thiago Silva y ¡Yaya Touré! como sus referencias. Es fácil adivinar qué tipo de defensor es y quiere ser, puesto que el zagal de 1.95m solo cuenta con 24 años, una edad muy tierna como para que un central haya terminado su evolución. No obstante, es ahora y no en un futuro cuando da el salto a Europa. Ni más ni menos que a un club que aspira a la Champions League cada edición y no a un club puente como hizo Davinson Sánchez (dos años más joven) con el Ajax. Yerry deberá empezar a responder desde ya a la exigencia que La Liga y la Champions conlleva. Para ver qué argumentos tiene, en las siguientes líneas se intentará responder a tres preguntas para averiguar quién es, qué es ahora y qué margen tiene de desarrollo, para  intentar explicar por qué el Barcelona lo eligió.

¿De dónde vienes, Yerry?

A este bailarín de “salsa choke” que nació en septiembre de 1994 en el Departamento de Cauca, al sudoeste del país, sus padres no le dejaron entrar en una discoteca hasta los 18 años alejándole de vicios y conflictos. Se pasó su juventud estudiando, ayudando en su casa, rodeado de vegetación y cañaduzales junto a sus otros dos hermanos -él es el mediano- y, sobre todo, jugando al fútbol en el polideportivo de su pueblo: Guachené.

Yerry Mina: “Nunca dejé de entrenar, lo hacía descalzo o con tenis, pero siempre estaba en la cancha. También jugábamos en la tierra dura, por cerca de tres o cuatro horas, apostando por la gaseosa y metíamos duro. Cuando estuve a prueba con el Deportivo Cali viajaba en la parte de atrás de las volquetas (furgonetas) y volvía andando. Ganaba 500 pesos en la galería, cargando mercados y tenía que economizar. Al que algo quiere, algo le cuesta”

Jair Mina, tío por parte paterna, manager de su sobrino y que fue portero profesional Jair se llevó a Yerry al Deportivo Pasto cuando este hubo acabado el bachillerato tecnológico. Se tuvo que buscar lejos de su casa el futuro en el fútbol tras no pasar las pruebas del Dépor, ni llegar a un acuerdo con un representante del América, ambos entidades de la cercana ciudad de Cali (a 45 km por carretera del lugar de origen de Yerry Mina). En Pasto, mucho más alejado de su familia (a 350 km de su pueblo natal), llegaría a debutar en el club nariñense en marzo de 2013.

Romero Quijano Medio – Los Campeones

Así lo recuerda el entrenador que le hizo debutar, Flábio Torres, quien vuelve a dirigir al Deportivo Pasto en la actualidad: “Yerry estuvo conmigo en el 2013. Llegó a Pasto con unos jugadores que venían de Guachené, habían estado a prueba en América y llegaron al equipo sub-20. A mí siempre me han gustado los jugadores juveniles y tuvimos la oportunidad de llevarlo a la Copa Águila, ahí jugó gran parte y lo hizo destacadamente. Por su talla y por darle una posición en el equipo profesional lo ubicamos de defensa central, tenía todos los requerimientos para ello. Su juego aéreo y velocidad también los analizamos. Sabíamos que íbamos a tener un jugador muy importante y no nos falló”.

Unos meses le bastaron para convencer a uno de los grandes colombianos y para 2014 ya vestía la camiseta de Independiente Santa Fe. Con el club cardenal, jugando en el mítico El Campín, Yerry Mina alcanzó la fama nacional y después continental. Conquistó la liga colombiana (Finalización 2014), la supercopa, llegó a una final copera y, alcanzando el hito más importante en la historia del club bogotano, campeonó en la Copa Sudamericana de 2015 ante Huracán. El reconocimiento por ser elegido parte del once ideal y mejor joven (sumaba en ese momento 21 años) del torneo incitaron que clubes europeos, entre ellos el Barcelona, se interesasen por quien hacía pareja de Francisco Meza en el centro de la zaga del Santa Fe.

“Unos meses le bastaron para convencer a uno de los grandes colombianos y para 2014 ya vestía la camiseta de Independiente Santa Fe”

Sin embargo, decidió no dar el salto a Europa en ese momento y prefirió progresar en el Brasileirão. A mitad de temporada en Brasil (junio), el Palmeiras se hizo con los servicios del colombiano. Con el Verdão ganaría la Série A de la mano de Cuca y con los goles de Gabriel Jesus tras 22 años de sequía (la última liga de Palmeiras fue con Roberto Carlos, Mazinho y Rivaldo en la plantilla). Aunque el papel de Yerry Mina no sería tan importante como se intuye. El guacheneceño solo jugó 13 de los 38 partidos de una Liga que va de mayo a diciembre, pues antes se juegan los torneos regionales.

Los motivos: torneos y jornadas con su selección (Copa América Centenario, en la que Mina debutó como internacional), así como una lesión muscular que le hizo perderse más de un mes de competición entre julio y agosto. Eso sí, eligió a la perfección los goles que anotó: tres en otros tanto derbis paulistas (Santos, São Paulo y Corinthians) y otro para dar la victoria ante Curitiba. Este 2017 recién terminado, Palmeiras fue eliminado en octavos de la Libertadores por Barcelona de Guayaquil y, aunque acabó 2º en el Brasileirao, no llegó con opciones de luchar con Corinthians por reeditar el título liguero. Además, Yerry Mina volvió a sufrir el verano pasado una lesión de larga duración (3 meses tras romperse el quinto metatarsiano del pie izquierdo), justo el día de la eliminación ante el equipo ecuatoriano en la tanda de penaltis.

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¿Cómo juega Yerry Mina?

“Juego como defensa central y volante de marca. Lo sé hacer muy bien, pero yo creo que mejor me ha ido atrás por la izquierda ya que salgo con mucha facilidad de atrás y gracias a Dios tengo mucha técnica y eso me facilita mucho. Mis fortalezas son el juego aéreo y la técnica, ya que nunca doy un balón por perdido y siempre trato de salir al máximo en limpio. Cuando era adolescente jugaba de volante. Desde ahí siempre le pegaba duro a la pelota y desde fuera del área he hecho muchos goles, como también de cabeza”.

Así se autodefinía Yerry Mina con 19 años nada más llegar al Santa Fe. Aunque al principio, sus genes le mandaban a defender la portería. “En la familia nosotros somos 10 hermanos de los cuales a 6 siempre nos ha gustado el arco”, cuenta Jair Mina, tío y representante del protagonista. “En un principio tenía la vena paterna de ir al arco, pero por lo complejo que resulta ser arquero se retiró de esa posición. Su papá también le dijo que cambiara de posición porque era muy complicada”. Mina se quitó los guantes y el fútbol ganó un central de físico extraordinario.

Con poco menos de dos metros (1,95 centímetros), este jugador de raza afrocolombina es un derroche de virtudes físicas. Posee una zancada enorme que oculta la falta de velocidad real; es fortísimo, potente y con un salto envidiable tanto vertical como en carrera, lo que le hace ser temible en las acciones ofensivas a balón parado (tiene el sobrenombre de “el Sergio Ramos del Brasileirao” por la cantidad de tantos que ha hecho: 9 goles en 49 partidos con Palmeiras). En las defensivas, tiene algún despiste en la marca, aunque defendiendo su área es un titán con el balón en juego. Su poco peso le permite no ser demasiado pesado, aunque obviamente sufre problemas de coordinación y ante rivales con el centro de gravedad bajo. También hay que apuntar su fuerte personalidad. No es tímido a la hora de ofrecerse, se reconoce líder del grupo y se atreve con conducciones y pases que rompen línea.

Yerry Mina: “No sé a dónde vaya a llegar, solo me dejo llevar por Dios y mi familia y trato de echar para adelante. Siempre me la he creído, he procurado ser el mejor, estar siempre arriba, compartiendo con los grandes. Cuando fui a Santa Fe, varios equipos me querían, pero me decidí por ir a la capital”.

Sin embargo, tampoco es un jugador que destaque por estas capacidades. Es cierto que es capaz de conectar con jugadores más avanzados con pases verticales y rectos marca de la casa, y que siempre se ofrece al receptor para ayudar en salida. Sin embargo, sus golpeos en largo o al espacio son imprecisos y le cuesta saber orientarse a la hora de recibir. Puede que por instrucciones de equipo, le cuesta tocar atrás con su portero y, cuando está presionado, suele arriesgarse más de la cuenta. Su margen de mejora es grande. De todos modos, como cuenta el periodista colombiano Ricardo Pinilla, nunca ha sido el central encargado de la salida ni en la Selección, ni en su etapa colombiana. “En Santa Fe, por ejemplo, fueron más importantes los marcadores izquierdos (William Tesillo o Francisco Meza)”. El también periodista y redactor de esta casa, Ricardo López lo resume: “Siempre me pareció más un portento físico que un central de balón”.

“Tiene el sobrenombre de “el Sergio Ramos del Brasileirao” por la cantidad de tantos que ha hecho con Palmeiras”

Su atrevimiento también le permite salir de la cueva con conducciones imperfectas pues no lleva el balón pegado al pie, pero que gracias a su gran zancada suelen ser positivas. Cuando le salen, son dañinas para el contrario por lo imprevisibles que son. Cuando no, se convierte en un problema para su equipo por el riesgo que implica esa acción, aunque en el Barcelona no estará tan obligado a ello como en el Palmeiras cerca de Edu Dracena o Luan. Sobre todo, hasta que se sienta importante.

Friedemann Vogel –
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Eso sí, donde hay que valorar a un defensa es en el trabajo sin balón. Incluso cuando uno va a jugar en un equipo que mantiene tanto la pelota como el Barcelona. Antes que nada, se puede afirmar que Yerry Mina está acostumbrado a jugar a muchos metros de su portería (imagen). Sin embargo, es cierto que sufre ante rivales que vienen en carrera, puesto que le cuestan las acciones a gran velocidad por falta de coordinación. En general, sufre más fuera del área que dentro de ella. Después, como ya se ha comentado, en los centros laterales suele desviar todo lo que se le acerca debido a su amplitud corporal, aunque a veces no de la forma que debería, por fallos de colocación o elección de superficie de contacto, generando segundas jugadas peligrosas.

En los partidos visualizados para este artículo se comprobó como Mina sufría mucho con delanteros corpulentos como Paolo Guerrero o Jô que le peleaban por alto y recibían a menudo de espaldas a la portería de Yerry Mina. En verdad, es un jugador que mezcla un carácter activo cuando tiene el balón, pero que es demasiado reactivo sin él. Espera demasiado para reaccionar y por ello, suele llegar tarde a la cita con el delantero que recibe habiéndose separado mucho de él como para encimarle. A este error se le añade otro importante como es su rutina de meter el pie en vez de aguantar y presionar/recular (aquí su físico y coordinación sí le ayudaría). No es paciente a la hora de recuperar. Y esto es un problema porque no tiene una fiabilidad alta a la hora de meter el pie. Le salva que su zancada le permite a menudo corregir lo que su impetuosidad ha generado. En el arte del tackle, por todo esto que se ha comentado de la coordinación y rapidez, raya acciones milagrosas con faltas de bulto.

“Mina sufría mucho con delanteros corpulentos como Paolo Guerrero o Jô que le peleaban por alto y recibían a menudo de espaldas a la portería”

El primer colombiano del Barcelona

El estilo de juego, que es el mismo que yo tengo. Siempre quiero salir jugando desde atrás. Y el Barça empieza con ter Stegen. Cuando el balón llega a Messi, Suárez o Neymar siempre es tocando. Me gusta ver cómo el equipo no se cansa de dar 30 o 40 toques”, Yerry Mina (enero de 2017).

Con estas virtudes y limitaciones aterriza en Europa el caucano. Lo hará, además, para jugar en un club donde es muy difícil triunfar como central. Salvo Umtiti o, hace más tiempo, Gaby Milito, los últimos centrales que dejaron huella en el Barcelona no tenían pasado en esa posición antes de llegar al Camp Nou: Mascherano, Mathieu y Abidal. En cambio, muchos centrales que ya lo eran antes de llegar no triunfaron: Chygrynskiy, Henrique, Martín Cáceres o incluso Vermaelen (hasta ahora no ha empezado a rendir como blaugrana tras llegar en 2014) son la prueba de ello. Sus características son diferentes a las del jugador que llega para sustituir, aunque sí tiene algún punto en común, por pequeño que sea con Mascherano. Además, es menos ortodoxo y académico que sus compañeros en cuanto a la defensa del área y con la posesión del balón.

Para Jaume Naveira, narrador del Barcelona para Cadena Ser Catalunya y del Brasileirão en Bein Sports, Yerry Mina lo tendrá difícil a su llegada: “Yerry Mina es un jugador que destaca por su imponente físico, su velocidad y su capacidad goleadora, pero atrás tiene importantes lagunas tácticas. Eso es lo que más debe trabajar para poder triunfar en el Barça. Piqué, Umtiti y Vermaelen van estar muy por delante de él en la rotación cuando llegue”. Para Pinilla, su encaje será más natural. “Su mayor fortaleza es lo fuerte que es en defensa. En clave reemplazo Gerard Piqué se antoja realmente importante y encaja como anillo al dedo para lo que significa el catalán en esas tareas. Para mí es el mejor central de la selección junto a Jeison Murillo”.

“Yerry Mina es un jugador que destaca por su imponente físico, su velocidad y su capacidad goleadora, pero atrás tiene importantes lagunas tácticas”  Jaume Naveira

El internacional colombiano de 24 años llega a un país nuevo, una cultura diferente (al menos conoce uno de los dos idiomas del lugar) y aunque no llega para ser titular, tendrá que mostrar sus virtudes más pronto que tarde pues a donde llega no suelen dar muchas oportunidades. Dudas, hay suficientes como para no saber si el fichaje será un acierto o no. Al final, será el tiempo el que permita seguir evolucionando a Yerry Mina, un defensa incompleto todavía y, a la vez, dictaminar si las dudas que genera su contratación dentro del propio club catalán eran justificadas o no. Si la Mina que toca pulir contiene más oro que diamantes o solo contiene grisú.