Retomar una aventura europea a los 33 años no es algo común en los futbolistas sudamericanos, sin embargo, Gabriel Peñalba volverá a competir en el viejo continente casi siete años después de su última aventura por aquellos lares cuando defendía la playera del Lorient.

Formado como enganche en las inferiores de Quilmes, ‘Gaby’ terminó por retrasar su posición con los años para acabar por donde finalmente se le vio en Liga MX, como un mediocentro posicional relacionado con la salida y creación de juego. Una técnica exquisita hacía que el control del juego en los primeros metros gozara de mucha seguridad en los pies de Peñalba aunque hay que decir que en ocasiones algunos segundos de sobra en la manutención de la pelota provocaban que el “Flaco” no estuviera exento de errores.

“Si vos me das a elegir entre los 4 países que a mí me tocó, estar el fútbol de México por mi forma, mi estilo de juego y por cómo me gusta verlo es el ideal para mí.” Gabriel Peñalba 

Llegó en enero de 2015 a México para apuntalar a los Tiburones Rojos de Carlos Reinoso, un entrenador bastante pragmático que hacía jugar a su equipo dependiendo el rival y que tenía en Peñalba al elemento ideal para cuando requería darle serenidad al juego, absorber la pelota y ralentizar el ritmo del partido. Era dificilísimo quitarle la pelota por el tremendo uso que le daba a su cuerpo al pisar la pelota. Para Reinoso siempre fue su mediocentro y a partir de lo que hacía el argentino se podían entender muchísimas cosas de lo que buscaba en ese momento el cuadro jarocho. Fue quizá junto al delantero Julio Furch el futbolista más importante de la etapa de Reinoso en Veracruz.

Cuando llegó a Mexico, Paco Jémez inmediatamente buscó a ‘Gaby’ porque quería que fuera él quien se hiciera cargo de sacar la pelota jugada desde el fondo. La responsabilidad no era poca ya que en un equipo que iba a ser sumamente posicional como el Cruz Azul de Paco, la correcta progresión del balón en las primeras líneas era vital. Gabriel llegó y en su primer juego contra Necaxa cautivó por la forma en que absorbió la pelota y cómo manejó los hilos del equipo desde el centro del campo, además de que esa manera de pisar la redonda y girar, tan propia de un enganche sudamericano, lo hizo siempre un futbolista que visualmente era un deleite.

“Paco Jémez inmediatamente buscó a ‘Gaby’ porque quería que fuera él quien se hiciera cargo de sacar la pelota jugada desde el fondo”

Sin embargo, no todo fue perfecto con este Cruz Azul porque conforme fueron avanzando las jornadas el equipo comenzó a adolecer a la hora de tener que defender las transiciones. Peñalba, al ser un enganche de formación y posteriormente un volante con mucha más llegada al área rival, no fue hasta México donde se convirtió en pivote y esto propiciaba que en ocasiones dejara bastante campo libre a su espalda o que en el afán de ir a buscar el arco rival descuidara su zona. Paco tendría que encontrar una solución a dicho problema porque no pretendía prescindir de la claridad en el pase del nacido en Quilmes, pero sí debía reducir el factor de riesgo que significaba que este perdiera la referencia de su zona.

Entre lesiones y otras situaciones, Jémez tuvo que probar el 4-3-3 dejando a un lado su 4-2-3-1, pero este 4-3-3 tenía como singularidad que juntaba a Francisco Silva y Peñalba (ambos suelen ser pivotes) con un futbolista como Rafael Baca, buenísimo en la presión al rival pero poco dúctil con el balón en los pies. Esto terminó por arreglar momentáneamente los problemas de las transiciones ya que cuando Peñalba se acercaba a la zona de los ¾, inmediatamente Silva abandonaba la posición de interior y se colocaba a la espalda del argentino para así servir de sostén del equipo y que este pudiera organizar metros más arriba sin preocupación a la hora de perder el esférico.

“Con respecto a lo que es el fútbol de Paco, la verdad que es el estilo que a mí me gusta” Gabriel Peñalba 

Gabriel Peñalba tuvo momentos muy dulces en Cruz Azul, como aquel juego en contra de Chivas donde firmó 98% de efectividad en pases, pero también tuvo instantes complicados perdiendo pelotas que costaron goles, el más recordado contra América. Y fueron jugadas aisladas como esta contra las águilas las que hicieron que entre varios aficionados quedara la sensación de que Peñalba perdía muchos balones, cuando estadísticamente siempre fue uno de los futbolistas que menos pelotas perdía en la Liga MX. Quizá el problema era más estructural y táctico, pero la sensación de que muchos balones que perdía normalmente iban dotados de una gran dosis de peligro estuvo muy presente.

Ahora en España seguramente se sentirá más cómodo con la forma de jugar que como se sentía en sus pasos por Francia o Italia ya que es un fútbol donde se prioriza el trato a la pelota, como en México, sin embargo, será urgente que en Las Palmas Paco halle un mecanismo para cubrir la zona de Peñalba cuando este se olvide de ella, y ahora quizá Sergi Samper pueda convertirse en su Francisco Silva.

A las Islas Canarias llega un mediocentro que estéticamente es un deleite, pero que también es un arma de doble filo. Le toca a Jémez darle el escenario ideal.