Tras la buena imagen futbolística y competitiva que dejó México en Bruselas ante Bélgica y, principalmente, ante Polonia en Gdansk, el colombiano Juan Carlos Osorio ganó crédito como seleccionador nacional ante la siempre insatisfecha opinión popular.

Más allá de los 25 minutos en los que Eden Hazard gestionó con una suficiencia abrumadora las transiciones belgas ante una probrísima gestión post-pérdida del conjunto mexicano, el balance de los 180 minutos ante dos de las selecciones europeas que mejores sensaciones han generado, una por puro talento y la otra por estructura colectiva, fue bastante positivo en términos de competitividad, especialmente sin balón.

“El Diego Reyes mediocentro debe ser una de las grandes asignaturas pendientes en la libreta del entrenador colombiano”

El Diego Reyes mediocentro debe ser una de las grandes asignaturas pendientes en la libreta del entrenador colombiano. No es casualidad que hayamos visto por momentos al doble pivote mexicano más ortodoxo en muchísimo tiempo, con un Andrés Guardado más estático para matizar los déficits del equipo en transición defensiva.

Para entender el rol de Carlos Salcedo habrá que decir que más allá de que sea un lateral diestro al uso, se trata de un tercer central. El aludido argumento del centro al segundo palo le mantendrá ahí a menos que surja algún prospecto con balón lo suficientemente estimulante. No sobra decir que el jugador del Eintracht Frankfurt es más una figura compensatoria que protagónica en la estructura -asimétrica- del equipo. Con Osorio hablamos siempre de funciones, no de posiciones.

“Con Osorio hablamos siempre de funciones, no de posiciones”

Luego de la gira por Europa, Néstor Araujo ganó enteros en su candidatura mundialista como titular. Su potentísimo pase vertical en salida de balón para batir lineas de presión no solo puede garantizarle su presencia en la zona baja tricolor como central diestro, sino además un inminente viaje transatlántico.

Con Carlos Vela en la MLS, lo más lógico sería que México se entregara sin reparo a la figura de Hirving Lozano, el futbolista más en forma del elenco nacional. La vuelta de Jesús Corona pudiera fácilmente plantear un escenario con dos extremos de desborde en 4-3-3, 3-4-3 o 4-2-3-1, prescindiendo del falso extremo que busca cargar el área atacando el lado débil.

Para valorar la era Juan Carlos Osorio en su justa dimensión se tendría que hablar de todo el contenido de fútbol que transpira con cada decisión, cada matiz táctico y cada rueda de prensa. Ese, por mucho que parezca insuficiente, es su verdadero legado como entrenador. Al final, le comprenderá quien quiera comprenderle.